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jueves, 8 de enero de 2015

POEMARIO "SAKUMS" DE ANDREA CARRILLO


Sakums de Andrea Carrillo publicado por el proyecto editorial Kodama Cartonera en Tijuana. 
Gracias a Talia Pérez (Ching Art) por ayudarnos a conformar la imagen de la colección Fuera de Serie. 

En Kodama Cartonera hemos buscado editar libros no por afanes comerciales sino para compartir experiencias de vida, estéticas del lenguaje, formas de concebir y vivir este mundo en su unicidad irrepetible.

Este primer poemario de Andrea da muestra de una artista que no se inscribe dentro de la discusión anacrónica de los "artistas contemporáneos", volcados en sus propias fantasías y prejuicios, si no habla de otro momento creativo en el que la poesía ha dejado de ser solo un oficio de escritura para convertirse en una ética de vida, una autopoiesis del cuerpo frente al mundo. A sus catorce años, esta joven autora poetiza desde su experiencia de vida actual, temas, inquietudes, enigmas, sensaciones que se ligan a la historia de la humanidad durante al menos 5000 años. Una poesía del aquí y ahora que implícitamente refiere al antes y el después.


LECTURA Y DESCARGA GRATUITA EN:
SAKUMS DE ANDREA CARRILLO EN KODAMA CARTONERA, 2014


VIDEO DEL LIBRO "VENENO" DE Jhonnatan Curiel

Comparto un video que se basa en mi libro VENENO, publicado por Editorial Piedra Cuervo a inicios de 2013. Agradezco a Checo Brown por ser el principal artífice de esta propuesta, y desde luego también a María Vale y Pável Valenzuela por su invaluable apoyo en la producción.
Veneno lo considero un libro de poesía terapéutico, al menos para mí lo fue, lo escribí en 2009 y cuatro años después pude concluirlo. Duró mucho tiempo abandonado por la temática, hecho que al principio no me animaba a publicarlo. Pero ya que anda por ahí rolando y reflejándose en otras personas, me siento bien de que haya salido, y que más allá de ser un libro de poesía de tantos que se publican hoy en día, lo considero un testimonio de alguien (yo, tu, cualquiera) que atraviesa por esa aventura tan extraña y al mismo tiempo dichosa que es existir. Hoy en día para mí todavía es pertinente preguntarse ¿Qué es un libro? ¿Qué efectos puede provocar? ¿Cuál es su esencia más allá de la estética? o ¿Cuándo se deja de escribir poesía para empezar a escribir sobre la vida?

martes, 4 de junio de 2013

NUEVO LIBRO 2013: PRISMA de Jhonnatan Curiel

Portada: Jasmine Watson (Nueva Zelanda)

Marzo fue un mes de buenas noticias en varios sentidos, ya que ese mes con gusto recibí la noticia de la publicación de mi poemario PRISMA por el proyecto 2.0.1.3. Editorial en Ciudad de México.

Los proyectos 2.0.1.2. y 2.0.1.3. editorial son PLATAFORMAS ALIENÍGENAS de publicación, ya no solo literarias sino también experimentando con otros lenguajes y formatos para no solo hacer publicaciones convencionales sino libros con alma, tanto en el contenido como en el soporte. Este proyecto lo coordina el poeta Yaxkin Melchy en colaboración con Manuel de J. Jiménez, Daniela Rey Serrata, Andrés González, entre otras amistades.

Desde 2012 a la fecha, han publicado numerosos títulos de autores jóvenes y con trayectoria, y cada libro es único dentro del universo editorial mexicano.

En lo personal, este proyecto independiente para mí es el mejor a nivel nacional y me siento honrado y agradecido de formar parte de la familia de libros 2.0.1.2 y 2.0.1.3.

Para conocer más acerca de este proyecto pulsa en la imagen:


Acá el texto de presentación que acompaña al PRISMA:

En Prisma de Jhonnatan Curiel participamos de una entidad primigenia que se proyecta inconmensurable, una épica personalísima que abre comunicación con la naturaleza. Aunque no llega a ser una escritura hipergráfica, Prisma condensa episodios de una mitología en fuga y allí se encuentra el logro de la reescritura de la humanidad, donde la brecha entre historia y pre-historia se sublima con los relatos de un manuscrito colectivo. El lenguaje construye la voz o la voz construye al lenguaje para integrar así el primer lado del prisma: Babel. En la lengua, la humanidad habita, emigra y crea civilizaciones. Sin embargo, la caída de la lengua, como lo propone Curiel, no acaba con el ejercicio de deletrear emociones. Subsisten los libros indescifrables, las obras fantasmas que ya no son agenciadas por los códigos lingüísticos. Reales o no, resultan fabulosos estos pobladores que habitaron el continente inicial. Después, cuando el lector decida regresar a las hojas de este libro, sabrá que “Desde la altura se miraban los campos de Sennar, y las llanuras rojas de Dilmún otra vez”.

Manuel de J. Jiménez 






NUEVO LIBRO 2013: VENENO de Jhonnatan Curiel



En marzo de este año, fue publicado el poemario Veneno por el proyecto editorial Piedra Cuervo de Rosarito, Baja California, México.

El proyecto editorial PIEDRA CUERVO es una alianza milenaria creada por Gidi Loza y Checo Brown para la publicación y experimentación editorial con autores jóvenes y también con trayectoria.

Desde finales de 2012 a la fecha, han publicado varios títulos en bellas ediciones físicas y digitales, y los proyectos que tienen a futuro se ven bastante prometedores.

Por acá comparto l enlace para acceder a la versión digital.

 VERSIÓN DIGITAL EN ISUU, PULSA AQUÍ






SOMOS UN CÍRCULO. Reseña al poemario Ο (Círculo, Editorial Piedra Cuervo, 2012) de Gidi Loza


Círculo de Gidi Loza (Torreón, 1985) es un libro de poesía publicado a finales de 2012 por el proyecto editorial Piedra Cuervo, “una alianza milenaria entre Gidi Loza y Huracán Brown” para la creación de libros artesanales, proyectos multimedia y experimentos poéticos de diferente tipo. Este primer poemario de Gidi, es al mismo tiempo la primera publicación de Piedra Cuervo, por lo que tiene una doble significación al ser el arranque de dos obras distintas, y al mismo tiempo paralelas en un sentido creativo. 

Si bien, conozco a la autora desde hace algunos años, y sé que escribe desde tiempo atrás, ella decidió hasta este momento compartir su obra para futuros lectores, y se reconecta con la continuidad en el oficio de escribir, que deja como testimonio palabras para que alguien quizá se vea reflejado en ellas.

Considero que la acción de escribir siempre está ligada al compartir, incluso para uno mismo, se escribe para que lo toquen unos ojos, lo saboreen unos oídos; en este sentido, el Círculo que significa asumirse como alguien que escribe, no en una acción que inicia sino que reconecta su curso, retoma lo que antes alguien dejó pendiente, como si cada libro ensayara una idea, una intención, un propósito en constante metamorfosis. Esto ya lo han dicho otras personas antes que yo seguramente, y qué bueno que así sea, quien escribe en este tiempo creo que debe pensar más allá del plagio, saber que la búsqueda de la originalidad más atractiva es un delirio empresarial. Porque para mí quien hace Arte y Poesía hereda las emociones de los siglos, a través de las décadas, las circunstancias de los años que forman nuestro espíritu.

En el caso de este libro, Círculo constituye un recorrido a través de un cuerpo físico y simbólico, real e imaginario, en el límite que divide una cosa de la otra, una brecha donde se va sumergiendo al lector entre linderos sensibles, paisajes emocionales, viajes dentro de sí, cruzando por recuerdos, experiencias, cicatrices, colores, ritmos, como si a través de este conjunto de elementos la autora accediera a momentos de revelación, autoconocimiento de su condición femenina, de saberse mujer circular, mujer voz, mujer hombre voz.
CÍRCULO QUE RETOMA SU CURSO

Estos instantes de reconocimiento, como si a través de la escritura se lograra una Anagnórisis, (término teatral para referirse al descubrimiento de sí mismo), van trazando el libro mediante un lenguaje poético simple, marcadamente metafórico y elíptico, con un uso constante de repeticiones, que además de cumplir un fin reiterativo, también cumplen una función rítmica que marca el compás de intensidad a lo largo del libro. Por lo que cada capítulo posee un ritmo propio, una elíptica diferente que nos va llevando hacia dimensiones corporales de mayor complejidad, ahí donde el cuerpo se convierte en cuerpos, la voz en voces, y el sentir en sentires, devenires, adquiriendo este tono plural, que trasciende el plano de la autora y alude más bien a una condición humana. El círculo como algo intrínseco en la existencia, invisible y sin embargo, total.

Este Círculo está dibujado en cuatro apartados, que ocurren a manera de monólogos mentales 1. Dentro, 2. Afuera, 3. Rodeada y 4. Sobrepuesta, donde la autora reflexiona, duda, imagina, crea y se deja llevar por el flujo de escritura, que en momentos accede a niveles de delirio y ensoñación. Cada uno de estos apartados, muestra la evolución del círculo real e imaginario, que bien puede representar el vientre de la madre o aludir a una colectividad en la que el “Yo” se confunde con el “Nosotros”, con el “Ellos”, recurriendo al juego de los tiempos verbales, como si la autora buscara mostrar ese carácter atemporal del círculo que atraviesa a la existencia sin distinción individual. “Yo fragmenta a yo” dice Gidi en el primer capítulo del libro.

EL CÍRCULO A TRAVÉS DE 4 AUTORAS

Otro elemento a destacar acerca de este poemario son las autoras que influyen temática y estilísticamente en su formación. Al inicio del libro aparecen citadas a manera de epígrafes las poetas y escritoras norteamericanas, Kathy Acker, Lyn Hejnian y Theresa Hak Kyung Cha, quienes en su estilo literario y poético recurren a temáticas y experiencias que reivindican el papel de la mujer en la sociedad y en el mundo. Estas autoras se muestran críticas o llaman la atención acerca de temas concernientes al cuerpo, la moral y la identidad de género, desde una estética a veces cruda, y otras marcadamente intimista y autobiográfica, que muestran un acercamiento hacia lo que representa ser una mujer para cada una de ellas. Por esto mismo, no es casualidad que Gidi cite a estas autoras al inicio de su libro, y que comparta ciertas similitudes en estilo como las repeticiones, las conjugaciones de verbos en distintos tiempos, así como la rítmica interna de cada capítulo, estén presentes en el
desarrollo del libro como una manera de adentrarse en busca de una poética personal.

A las tres autoras anteriores, también se podría agregar la poeta y escritora norteamericana Juliana Spahr, quien en su libro “This connection of everyone with lungs” (New California Poetry, 2005), muestra cierta afinidad en estilo y temática con el poemario de Gidi, una especie de eco que se filtra a través de sus versos. Juliana en 2005 dice “I speak of the separations that define this World and the separations that define us, beloveds, even as we like to press our skins against one another in the night” y Gidi continua este diálogo en 2012 diciendo “Soy parte de esto. De donde me veo separaba. Soy parte de esto que no tengo que saber. Soy parte de esto que sé. Soy parte de esto que desconozco. Soy parte de esto que sé. Soy parte de esto que desconozco.”

Por otro lado, considero que la originalidad en el libro de Gidi consiste en el desarrollo temático de cada capítulo, el cuerpo inserto en espacios y tiempos distintos que lo transforman y lo llevan a diferentes estadios sensibles, capturados por la autora en un lenguaje poético sencillo y que también en ocasiones llega a tener poesía visual, versos en figuras que complementan a los versos escritos.

Gracias a Gidi pude conocer parte de la obra de las autoras que he comentado, y por esto realicé estas relaciones entre estilos y temas, como una constelación de autoras femeninas que iluminan este poemario circular.

UN CÍRCULO DENTRO DE UN CÍRCULO

El canto utilizado en rituales prehispánicos como el temazcal expresa de manera acertada a lo que alude la autora en este libro. Dicho canto dice: “Somos un círculo, dentro de un círculo, sin principio y sin final”. Estos versos engloban en varios sentidos la intención general del poemario al considerar al círculo primero desde una óptica individual y luego colectiva.

Así, el círculo se expande y transforma hasta insertarse en un círculo mayor, círculo que se vuelve círculos, cuerpo que se vuelve cuerpos. El círculo que se adentra a un ciclo circular. En el que la Vida y la Muerte representarían más que Principio y Final, una continuidad de la que no es posible extraernos pues nos atraviesa de una manera absoluta.

Un legado dinámico, como las fuerzas que hacen del universo un magnetismo de partículas, curvo ascendentes, circulares, quizá delineando el contorno de un círculo más grande, aquél que no puede expresarse en palabras porque también las contiene, las rodea, delimita al lenguaje en su contorno, círculo que enmarca los significados, los sentidos, los modos de entender al mundo, todo esto se encuentra sugerido en el libro de Gidi, y aún más, hacia regiones inaprensibles  en el interior de nosotros, solo presentidas como aroma, como un sonido que late más allá, adentro.

Y quizá por esto los sentidos buscan acceder a esos momentos sensibles, las palabras de Gidi perciben este círculo, todos lo vemos y vivimos aunque no estemos conscientes de ello, él habita por dentro y por fuera, esto puede revelarse si se le presta atención, somos círculos, ellos, ellas, circulares todos.

A través de estos capítulos vemos cómo la sensibilidad recuerda estos círculos desde una memoria no física, desde los recuerdos que enlazan a los humanos en una sola experiencia de vida, la Era, ahí donde no se entiende el origen porque se está en el origen, el óvulo, el vientre de la madre, la cabeza llena de figuras geométricas, apenas creándose, apenas delineándose las formas de sus ángulos, el cuerpo envuelto en geometría y el cerebro con el radio y circunferencia de otra dimensión.

El círculo del que nos habla Gidi habita dentro del universo del cuerpo, y de la misma manera, el cuerpo pertenece a otro círculo mayor que pudiéramos llamar vida, y a su vez uno más grande que pudiéramos llamar muerte. El círculo se desenvuelve, se expande, se vuelve una multiplicación, como las ondas provocadas en el agua al dejar caer la piedra en un estanque, o los anillos planetarios bordeando el contorno de los astros, o las órbitas planetarias girando alrededor del sol, de este modo el círculo que nos dibuja Gidi con este poemario adquiere diferentes dimensiones adentro y afuera de nosotros, “sin principio y sin final”. 


VERSIÓN DIGITAL EN EL SIGUIENTE ENLACE:  

martes, 18 de septiembre de 2012

RESEÑA DEL POEMARIO "FLORES CEREBRALES"

 Acá comparto una reseña de mi poemario Flores Cerebrales (Navachiste ediciones/Instituto Sinaloense de Cultura, 2012) realizada por el poeta Carlos Santibañez Adonegui.




Reseña literaria a: Flores Cerebrales, poemario de Jhonnatan Curiel, Premio Interamericano de Poesía Navachiste, Jóvenes Creadores 2011, Fundación Cultural Navachiste, www.festivalnavachiste.org, Navachiste Ediciones (Col. La Ranura del Sax, núm. 10), diseño de portada: Ito Contreras.

Por Carlos Santibáñez Andonegui

La teoría del conocimiento es un saber filosófico que se pregunta si en realidad aprendemos, si el conocimiento en sí mismo es posible, qué tan seguros podemos estar de haber aprendido algo en esta existencia donde gran cantidad de lo aprendido es falso o no alcanza a sostenerse en niveles más rigurosos de verdad. La poesía de todos los tiempos es rica en ejemplos de ese algo buscado, mentido, añorado, pretendido, que al parecer se nos cuartea de algún modo. “Aunque sea de oro se rompe”, ¿no Nezahualcóyotl? Lo que creíamos real, con el tiempo se va cayendo a pedazos y se enreda en “ese enjambre de abejas llamadas ilusiones”, como lo nombra el poeta dominicano R. Emilio Jiménez en un poema llamado, precisamente, y es aquí donde la poesía tiene todavía mucho que aportar a la filosofía: Amor. “Amar es Terremoto”, enseña Jhonnatan Curiel, en tanto la lógica, “ha sido útil a sí misma”. La voz del poeta la define como una “escalera para llegar a algo”. Voy a soltar a Jhonnatan como un pastor no alemán, sino mexicano en esencia, presencia y transparencia. No le tengan miedo, filósofos: “La lógica es una cicatriz necesaria para la humanidad… La filosofía abre las puertas al desierto pero la lógica no quiere quitarse los zapatos, no quiere entrar a la humedad de sus conceptos, implica echarlos a la hoguera para reinventarlos como fundir el acero”. Tal es el poeta que nos ocupa. Con él, “hablar es como nadar en la laguna de la conciencia”, pero antes de que me digan ustedes qué es y qué no es conciencia, dejen que alarme a su conciencia con otra alerta de tsunami: “somos capaces de tocar las fibras de la sensibilidad que ni siquiera es verdadera, la verdad es una palabra que implica un concepto, y ese concepto es un símbolo criptográfico de la conciencia, la conciencia lo reconoce al unir los nervios en su electricidad, la electricidad es vibración, por eso la sensación tiene su propio lenguaje…” Y dentro de ese lenguaje hay “una onda de magnetismo que recorre los nervios suspirando, hay una ráfaga de simetría que teje un poema sobre la piel”.


Que se vaya de lado, que no se colme, que se complique en juegos, en la mentira la condición humana, es lo propio de ella. Los griegos lo asimilaron a la fatalidad implícita en la idea de destino. Los judíos, a la soberbia del ser humano que se cree superior a Jehovah: el que es, el que fue, el que será, y así sucesivamente todas las religiones, y ese común denominador de que la humanidad va mal, está en pecado, etc., no tiene que tener un copyright fijo sino que es de todos y por andárselo peleando cada religión, cada filosofía, por estarse demandando derechos de autor, o copiando descaradamente y tratando de cobrar regalías por decirlo antes que el otro, lo que está sucediendo es que lamentablemente no lo ve casi nadie, y aunque le han puesto miles de nombres, cada vez lo ve menos gente. ¿Querrían verlo con ojos de Jhonnatan? Aquí está: “Me parece increíble que los ojos no perciban el crepúsculo de las cosas en el hundimiento del mundo”.

Hay también cantidad de recuerdos que deciden por nosotros, sé que Bergson habría gozado tanto como yo al leer este poemario después de haber escrito su valiosa Materia y memoria. Si hubiera una obra donde hacer realidad el objetivo pleno, sin divorcio, de filosofía y letras, como se ha hecho realidad en el nombre de facultades y aun de la carrera reconocida en ciertas Universidades antiguas y modernas, no manchadas del asco de separarlo todo, de independizarlo todo, de divorciarlo todo, ese libro sería éste, y los siguientes, de Jhonnatan Curiel.

Se torna tántrico, se vuelve onírico cuando aconseja, perlado de ese fino humorismo: “Despójate de acumulaciones”. ¡Ah!, si las decisiones íntimas del cerebro escucharan, tácticamente lo aventuro, médicos: no habría cáncer.

Voy a hacerle al profeta respecto a Jhonnatan. No es de los que vayan a imprecar duramente al lector. Si lo sacude es por su bien, por ejemplo cuando se acerca a retarlo: “Estoy en la lectura contigo, atrás de ti está la muerte pero tú lees, y la muerte te mira leer, la muerte te siente respirar, tú eres la muerte”…

Pero eso no obsta para que lo cuide, y hasta en cierto modo le “haga el trabajo” al lector: “…algoritmos genéticos nos dan esta cara y estos ojos y este cerebro con el que ahora pretendes creer que sólo estás frente a palabras, que sólo estás frente a un encadenamiento de caracteres, que sólo estás frente a un autor que para ubicarlo dice que escribe poesía y se llama Jhonnatan Curiel…” 

Si el absurdo amenaza a lo ideal, si el cuerpo se equipara a la inteligencia en la función de adaptación a lo real, antes que nos alcance el destino, la bendición de existir nos regala sus razones. Cito: “Permitirse sentir lo que llega hasta la vida como una ráfaga de brisa…”  ¿No es ésta la bella fórmula de Piaget para definir la inteligencia, como victoria de la operación sobre la intuición? De manera que amigos todos, antes de explicar si el conocimiento surge por combinación de reflejos, si es necesario conocer primero el todo, previo a buscar cómo se han combinado las partes, vibremos con él, que es lo que muchos no hacen. Ante eso, lo que hace Jhonnatan es rescatarlo a priori, previo a que perezca o mute y se transforme en otra cosa y deje de ser, exactamente, amor: “Somos un eco que nunca se apagó pero olvidaron cómo escuchar”. Porque aun sin ser soberbia, error, pecado, conocimiento propiamente dicho, antes de sepultarlo en “estructuras de pensamiento”, el impulso vital es de buena fe, es amor: no es a la mala que nos arriesgamos a venir a este mundo, es por algo que no está dañado, en principio, y sobre esto hace falta insistir. (Creo que Kant hizo bastante). “Riesgo es el decir. Hablar es un acto de fe –inculca Jhonnatan- dar pasos al abismo que al aceptarlo se vuelve superficie”. Hay “risa de beber” en su poesía. Hay canciones corporales que resuenan en las células. “Hablar es hacer magia”, revela Jhonnatan- hablar es seducir al silencio”. Cuando aún tiene aroma, el aroma de lo humano toma la forma de la belleza misma en pulsación: no nos engañemos. Lo que son, es flores. ¡Son puras flores! No importa qué tan breves, qué tan hondas, qué tan sutiles o tan venenosas; son, simplemente, un nuevo tipo de flores que Jhonnatan encuentra y nos  ofrece: flores cerebrales.


A partir de aquí se entiende su poética como un llamado a percibir el don, a convertirse en ofrenda. Está consciente de lo amargo que es nuestro destino, que andar por nuestra vida es como andar en la cuerda floja, de ahí el epígrafe de Edmond Jabés: “Se escribe siempre al filo de la Nada”. Y como si callara por sabido el referente bíblico de la sangre, en la majestad del Pange Lingua el poema repetido por los clérigos en el medioevo con la intención de pedirle a la sangre: “Canta lengua mía el misterio de mi sangre preciosa…”, se va directamente a declarar “por esta sangre camino”. Confortado en el oceano rojo de donde surgen todas las emanaciones, y Gorostiza izó su: “¡Oh, inteligencia, soledad en llamas”, la sangre, en sus pasillos que ha dado material para cantos como el de Julio Trujillo al titular:Una sangre (a un poemario suyo de 1998). Sangre, bravura del rojo que todo lo puede, aun arrastrar el luto en donde “quedan las muertes bebidas por los ojos” (escribe Jhonnatan).

Lo demás es ir andando con ella, de la mano del poeta que ahonda en su color, “ese color que siento en mí cuando percibo soledad”, para entenderla, amarla, consumirse con ella hasta saberse una de esas “gotas cerebrales que desaparecen en la última idea”. Se vale prescindir por el momento de preguntas como por ejemplo, si la conciencia es dueña de sí misma. “La cabeza es un epílogo en la obra del mundo”, pone Jhonnatan en el momento adecuado. Pero este epílogo, este plus, este algo más que desconcierta y estremece, no se usa, eso es lo peor, no se usa sino en una mínima parte. Una manera de usarla es ponerlo así, del dictado riguroso de Jhonnatan: “Quisiera reconstruir este mundo mas no puedo únicamente con mis manos. Necesito tus manos”.

Ojo psicología de la forma, ojo fenomenología. No es que la poesía actual decida hacerlas a un lado o arrebatarles el cetro de una reflexión que de pleno derecho les corresponde. Nadie se espante. Sencillamente se trata de expresar el pasmo, dar testimonio del mismo, no sin un hilo conductor, no sin un sentido, y este sentido es el del amor. Nos guía su reflexión, no abjuramos de ella. Pero creemos que amando, daremos un paso más, el paso que hace falta dar independientemente de las reflexiones. Se ama. La gente ama en las calles. “Amar con las uñas espirituales, amar con el vértigo lleno de espermatozoides y delirios, amar y saber que estoy en el orgasmo que llamamos vida, y también estoy en su malilla, aprendiendo a escuchar tranquilo el flujo de mis células: Estoy sonriendo hacia adentro, me estoy abriendo como papalote, me voy”. El amor vale como construcción de un orden trascendente, aunque por el momento, nos sea desconocido. Existen por lo menos dos maneras de integrarlo culturalmente: el regocijo de vivirlo en sus términos, desde el acto poético, o el regocijo de vivirlo en función de un acto fe, (que no están separados los dos actos) a la manera en que decía san Pablo: “Mañana conoceré, como soy conocido”. Habrá quien diga después de leer la poesía que has escrito y la que vendrá: Qué alegría haberte leído. Yo digo eso mismo pero con algo más: Qué alegría haberte conocido.