lunes, 4 de abril de 2011

HACIA LA RENOVACIÓN ÉTICA DE LA COMUNIDAD CULTURAL EN TIJUANA

Jhonnatan Curiel

Temas: Crónica, Crítica, Caso CECUT, TSUMP, Censura, Mitos, CONACULTA, Activismo, CONTRALUZ, Creadores, Ética, Institución, Obra Negra, Debate.

CASO CECUT: UN DEBATE PENDIENTE

Acto de protesta en la presentación de Carlos Monsivais. 

De unas semanas para acá ha vuelto a surgir el debate en torno al caso CECUT debido a la recién inaugurada exposición “Obra Negra”. Ya que aún cuando la mayoría de los artistas incluidos en la exposición no han hecho un posicionamiento al respecto, hay otros que se han manifestado en contra debido a que expusieron obras de su autoría sin consentimiento alguno (para más información véase el texto “Obra Negra o Cómo legitirmarse con nombres ajenos de Alfredo González Reynoso). Esta acción de incluir obras de manera arbitraria pretende mostrar una supuesta inclusividad y de nuevo habla sobre la falta de profesionalismo de una institución que “debería” ser el ejemplo contrario de ello. Pero, como sabemos, en un país como México hasta lo más cínico y retrógrada es celebrado y defendido por quienes buscan conservar el funcionamiento de un sistema social colapsado.
Me parece necesario escribir esto, ya que al igual que mi amiga Mavi, siento que se ha perdido el verdadero origen del problema y a casi dos años de la imposición de Virgilio Muñoz como director del CECUT  a pesar de sus antecedentes penales aún continúan los mitos, chismes y descalificaciones que tratan de minimizar lo sucedido en aras de mantener una supuesta postura “neutra” y poco autocrítica de lo ocurrido. La situación de hace dos años y que aún se mantiene es un paradigma ético de la comunidad cultural en Tijuana. Es una postura de voluntad y decisión sobre cómo pensamos que vamos a transformar la ciudad a través de las ideas y las acciones que estamos realizando ya. Ideas y acciones que mantenemos, ideas y acciones que renovamos. 

MI PARTICIPACIÓN EN TSUMP

Acto de protesta durante el aniversario de la Revista Tijuaneo en la explanada del CECUT.

Formé parte de la agrupación Todos Somos un Mundo Pequeño (TSUMP) desde su origen hasta su conclusión como grupo colectivo. Tuve la oportunidad de realizar diferentes acciones de denuncia (dar clik para ver video) en contra de la designación del director y también para romper el cerco mediático que impusieron ciertos medios de la ciudad. Nunca he recibido apoyo económico del CECUT y el motivo por el que me sumé al movimiento fue porque decidí tomar una postura crítica ante el deterioro social e institucional en el que nos encontramos como país, y donde esta nueva imposición frente a una institución cultural venía a ser un ejemplo más de las prácticas corruptas que se han vuelto comunes en la burocracia, pero no así menos condenables. 
Ante la apatía y falta de voluntad de la mayoría de la gente para exigir una alternativa de cambio social verdadero, una renovación individual que haga frente a las deplorables condiciones de vida con los cientos de asesinatos por las calles, la impunidad de funcionarios por actos de corrupción y el consecuente deterioro de la credibilidad en las instituciones, ante todo este pervertido panorama de vida del cual apenas se conocían los primeros efectos, lo vi anulado con la respuesta de creadores que hicieron un posicionamiento público en contra de la designación. Era un llamado a consenso frente a una decisión que no reflejaba el bien común sino el interés particular, y hubo quienes lo tomaron como una consecuencia implícita del sistema mismo, así de fácil. “De qué te sorprendes”, me decía la gente. “Las cosas siempre han sido así”. ¿Siempre? 
Nunca antes había ocurrido algo así en la ciudad, me refiero al consenso de creadores y gestores culturales que hicieron público su rechazo ante esta decisión arbitraria en una institución cultural. Luego comenzaron las descalificaciones contra quienes protestaron. ¿Por qué? “Porque son una mafia que está enojada”, respondían. “Pura grilla de artistas”. “Quieren el puesto de director para alguien de ustedes”. Y obvio que no era esto, sino que las cosas se hicieran bien, con profesionalismo y ética que solo se logra a través de una decisión en consenso entre las personas interesadas en la cultura misma; que la decisión tuviera que ver con los intereses de desarrollo que corresponden a un espacio donde confluyen ideas y acciones para la evolución de las personas y la ciudad. No pensar al CECUT como una empresa de la cultura sino como un centro de encuentro y diversidad social que es inclusivo ante la crítica por el hecho de la cultura  misma,  sin simulación alguna ni artificiosos discursos de inclusividad. 
Conforme pasaba el tiempo aumentaban las mentiras sobre supuestas prebendas económicas que nos movían. ¿Cómo era posible que los más de 300 artistas, gestores culturales y personas interesadas en el devenir cultural de Tijuana tuvieran un objetivo en común? ¿Por qué ahora levantaban la voz y antes no? ¿Qué razones había de fondo para otras personas y grupos acallaran la protesta usando todas las descalificaciones que tenían a la mano? ¿Por qué era tan importante el CECUT? Éstas y otras preguntas venían a mi cabeza. Mientras continuaba esta situación se percibía cierta tensión en el ambiente y diferentes personas allegadas a mi entorno comenzaban a hacer opiniones al respecto. Unas semanas después salió una carta de políticos y empresarios que apoyaban la designación del nuevo director a pesar del rechazo generalizado de la comunidad cultural. Era la maquinaria de los intereses legitimándose a sí misma. 
"Aguas con el CECUT. La Cultura como el agua es vital". Protesta y repartición de botellas de agua a las afueras del Centro Cultural Tijuana.

LOS EFECTOS DE LA IMPOSICIÓN Y LA PUBLICACIÓN DEL PERIÓDICO CONTRALUZ

Luego vinieron los despidos, las amenazas, la manipulación mediática, las opiniones retrógradas de periodistas y algunos miembros de la comunidad cultural que miraban en esta problemática una apertura para sus beneficios y afanes oportunistas, había otros que simplemente descargaban su resentimiento en las opiniones, su abulia intelectualizada de contenido artificioso y plagado de prejuicios.
Tiempo después de organizar acciones conjuntas de denuncia, con un gran esfuerzo publicamos el periódico CONTRALUZ, periódico que reunía contenido sobre el Caso CECUT y algunas críticas por parte de creadores que apoyaron a TSUMP. También aparecía una entrevista a Víctor Clark Alfaro, Director del Centro Binacional de Derechos Humanos, que denunció a Muñoz en 1994 y ahora se pronunciaba en contra de su designación como director del Centro Cultural Tijuana. A pesar de la gravedad del problema, la mayoría de los medios de comunicación callaron en un grotesco acto de complicidad, esto me indignó bastante porque aún teniendo un referente abstracto del entreguismo en los medios, vivirlo y verlo con mis propios ojos era diferente. A tal escala se estaban afectando intereses que la mayoría de los medios enfatizaron la versión que les convenía en términos publicitarios. Hubo pocos medios que sí dieron apertura al tema, pero fueron mínimos en comparación con los que callaron en todo momento. Éste era el periodismo funcional para la maquinaria de intereses particulares en la ciudad y ahora se revelaba como una herramienta de legitimación y propaganda.

EL FINAL DE TSUMP Y EL INICIO DE UNA VOLUNTAD ÉTICA

"La revolución está en ti" Intervención pública en la plaza Santa Cecilia para conmemorar la Revolución Mexicana y repartir los primeros ejemplares del periódico CONTRALUZ.

Hicimos más acciones conjuntas en las calles y luego de haber mostrado pruebas sobre por qué rechazábamos la designación del nuevo director enviando cartas a CONACULTA que fueron ignoradas, y también haciendo nuevos posicionamientos al respecto, finalmente el grupo se desintegró por diferencias ideológicas pero no así el conjunto de razones que dieron inicio al movimiento, cada quien tuvo su razón particular de acuerdo a su experiencia, en mi personal opinión tenía que ver con un despertar ético en los y las creadoras tijuanenses que lograron llevar a la práctica el ejercicio de su voluntad activa en busca de reivindicar el papel de lo artístico y su importancia en la renovación social. Los profesores, gestores culturales y periodistas que se sumaron a la protesta eran la prueba de que había muchas personas involucradas con perfiles formativos que estaban interesados en construir otra dinámica de las designaciones en espacios culturales. Era un llamado a que las cosas se hicieran bien por primera vez. El corto proceso histórico de Tijuana se mostró como el momento más oportuno debido a la situación de la ciudad, y el argumento que utilizaron en contra del “¿por qué antes no protestaron y ahora sí?” quedaba anulado con la práctica misma. No era necesario estancarse en las acciones no hechas en el pasado porque lo que estaba en debate ahora era el presente. Yo no conocía a la mayoría de los creadores activos en el movimiento y poco sabía de la importancia de su obra para la ciudad. Al margen de esto, la causa desde un inicio me pareció legítima y fue por eso que decidí sumar mi apoyo a las decenas de creadores que se integraron y organizaron en comisiones para llevar actos de protesta que todos proponíamos y decidíamos en consenso. Para mí serán inolvidables las reuniones que se organizaron en la Colonia Federal y la convicción que mostraba cada quien en sacar adelante nuestro propósito, muy a pesar de las circunstancias adversas. Casi al final, cuando ya quedábamos pocos que continuábamos activos, y luego de innecesarias intrigas y súbitos posicionamientos para deslindarse de TSUMP, me puse a pensar en lo importante que había sido esta acción y el aprendizaje adquirido a lo largo del trayecto.

EL APRENDIZAJE

"La revolución está en ti" Intervención en la plaza Santa Cecilia el 20 de Noviembre de 2009.
 
En todo momento, para mí lo importante no era el dinero ni los intereses de poder en juego sino la mejora de la vida misma. Así de sencillo. Aún pienso de esta manera y por eso no me arrepiento de haber participado en TSUMP, al contrario, le agradezco que me haya enseñado tanto. Gracias a TSUMP conocí a creadores con los que comparto un sentido de vida transformativo que nada tiene que ver con lo económico, esto no lo entenderán quienes han construido sus relaciones sociales y familiares a partir del dinero y no conocen otra dinámica. Aprendí a trabajar en equipo de manera horizontal, todos tomábamos decisiones y participábamos de manera activa. En las reuniones se debatía, platicaba, reía, planeaba. Poco a poco nos íbamos conociendo todos. A pesar de pertenecer a una misma generación, muchos de ellos no se habían conocido en persona antes, habían confluido en este momento como yo lo hice también. Además de obtener un aprendizaje de vida, también fue favorable conocer y autodiferenciarme de aquellos creadores, periodistas y funcionarios que percibí como conformistas y vacíos de una ética que demuestre una constante renovación y no su anacronismo. En términos creativos no comparto nada en común con ellos y el modo de vida que eligen no considero que me haga sentir pleno. Aprendí que algunos de ellos han logrado integrarse al juego de “comer mierda sin hacer gestos” y son recompensados por su paciencia y hazaña. En todas las diferentes etapas de este movimiento aprendí de mí mismo y de otros creadores que se ganaron mi admiración y respeto; y también aprendí de aquéllos que me reflejaron su propio estancamiento a través de sus acciones  y su pasividad.

MIS PARTICIPACIONES EN EL CECUT DESPUÉS

Lectura durante el Encuentro de poetas jóvenes en el CECUT.

He participado dos veces en el CECUT luego de lo ocurrido en 2009. En la primera ocasión un poeta amigo mío me invitó a presentar su poemario publicado por el proyecto editorial Existir. Me senté con el público y mi participación la leí de pie. Me negué a subirme al escritorio de presentación por obvias razones.
La segunda vez fue cuando nos invitaron al Encuentro de poetas jóvenes Tijuana-San Diego en el CECUT. En mi participación leí el primer poema del conjunto “Yo no trabajo en poemas pequeños" que escribí a raíz de la situación en el Centro Cultural Tijuana. Cuando terminé mi participación se me acercó la actual directora del área de literatura y me increpó disgustada sobre por qué llevaba pura negatividad al CECUT. En aquel momento y aun ahora considero esto que me dijo como un halago. Ya que el concepto mismo de negatividad no necesariamente es malo sino que habla de la autodiferencia implícita en todas las cosas, por ejemplo, donde hubo un acuerdo de silencio para no hablar sobre el tema, ahí también corresponde el lugar de la palabra para que rompa ese silencio. El polo negativo en contraste con la enfatizada positividad del otro polo.
El tema de mis participaciones lo menciono ya que pienso que no es necesario marginarse de la institución para marcar una distancia de ella. Aún cuando el funcionamiento burocrático obedezca a las mismas prácticas corruptas de otras instituciones como el nepotismo, los dedazos, la impunidad, etcétera, esto no significa que el espacio cultural pierda su sentido de encuentro para la gente. Las dos últimas veces que he participado en ese lugar ha sido sin dejar de manifestar lo que pienso porque lo considero importante. ¿Cómo se logra una renovación cultural si los mismos espacios dedicados a la cultura repiten aquello que necesita ser renovado? Eso es un estancamiento. Una tautología de la práctica que no conviene denunciar porque altera el supuesto orden establecido de unos cuantos. Marginarse o seguir visitando y exponiendo en el CECUT es algo que decide cada quien. Es su propia decisión y circunstancia. Bajo qué términos lo hacen y cuáles son sus motivaciones, considero que es algo particularmente complejo que no conviene generalizar. Lo digo en el sentido de creadores emergentes que utilizan al espacio para impulsar sus obras sin necesariamente vincularse con una postura en el conflicto. Aunque esto también lo considero riesgoso. A pesar de que haya quienes no puedan desligar el costo político de participar en el Centro Cultural Tijuana por los antecedentes del director, veo también la necesidad de diferenciar entre el director, la institución y las creaciones que se exhiben en la institución. El director no es el Centro Cultural Tijuana, ni es tampoco la cultura, nunca podrá serlo, aun cuando lo intente construir así en la opinión pública argumentando en entrevista que sus “sus enemigos son los enemigos de la cultura". Porque como sabemos, la institución es un organismo vivo que está complementado por varias partes y sujetos, tanto del interior como al exterior de ella. Es un esfuerzo social conjunto que si se desequilibra cae en conflicto, tal y como lo vemos ahora. 
Al mismo tiempo respeto a quienes deciden no volver a presentarse en ese lugar, es una cuestión de principios que manifiesta el rechazo a prácticas que pervierten todo sentido de profesionalismo y avance para una sociedad que necesita crecer. Lo sucedido en el Centro Cultural Tijuana es un retroceso histórico del cual muchos no quieren formar parte. Lo considero válido pues llevar a la práctica su decisión, lo considero el ejemplo de sus convicciones e ideales.

A QUIEN GUSTE DE MANTENER FALSEDADES

Repartición de CONTRALUZ en la FIL Guadalajara, 2009.
 
Quienes aún se impongan la creencia de que la motivación esencial en este movimiento fue por razones económicas, o tiene demasiados referentes personales o lo atribuyo a una visión cómoda y reduccionista que trata de justificar su propia apatía y desinterés en asumir una postura ética ante lo ocurrido. El argumento de lo económico fue el que más se utilizó y sigue siendo utilizado para descalificar la situación  en el CECUT. Pero ese argumento ya no es funcional, lo gastaron las voces retrógradas que lo esgrimieron como bandera para despistar el verdadero problema de fondo, la corrupción institucional directamente ligada a la corrupción individual. El hecho de que a estas alturas se le trate de ver como “un problema de dinero” es un reflejo de la falta de credibilidad que se ha construido alrededor de las causas sociales con motivaciones válidas y genuinas. Veamos el país y todos los problemas que tiene, siempre para desprestigiar y desgastar un movimiento se le vinculará con afanes económicos. Y no estoy diciendo que sea inexistente ese interés en ciertos grupos o personas, pero esto también habla de la importancia que se le presta a los problemas de dinero antes que a las propuestas de renovación ética para la vida. Para algunos es inconcebible y hasta ridículo que esto ocurra. El dinero no puede comprar los principios y si los compra es que de entraba no había principio alguno. 

LA LABOR CREATIVA Y LA INSTITUCIÓN

Estoy de acuerdo en no sobredimensionar la importancia del CECUT pues a final de cuentas poco tiene que ver con la labor creativa. El Centro Cultural Tijuana es una plataforma para la difusión de creaciones artísticas útil para todos pero no es esencial para la creación en sí. Es una de las etapas por las que puede pasar el proceso creativo, nada más. Una de las lecciones aprendidas de toda esta problemática es que somos capaces de activar nuevos espacios culturales que sean un reflejo de inclusividad y tolerancia a la crítica cuando ésta sea necesaria. Sin crítica no hay movimiento, hay estancamiento. Somos capaces de dotar de fuerza simbólica a espacios que estén exentos de actos de corrupción, ni prácticas que traben la legitimidad de las decisiones en consenso. Es posible crear y llenar de vida nuevos espacios donde confluyan quienes estamos interesados en el desarrollo de nosotros mismos y de la ciudad entera a través de las diversas manifestaciones culturales. No es indispensable recibir apoyos institucionales para la labor creativa pero sí facilitan las condiciones de creación. Solo esto. La voluntad artística y transformativa se manifiesta de manera natural y no está determinada por el dinero. Nunca podrá estarlo.
Por otro lado, pienso que no se le puede dar la espalda a las instituciones porque constituyen logros sociales de organización y propósito. Es bueno que existan las instituciones culturales pero no como empresas de la cultura, ni con el funcionamiento anacrónico que ahora tienen, viciado desde adentro por la burocracia. Entiendo que la noción general de institución que nos han heredado lamentablemente es reafirmada por sus actos. Vemos corrupción, impunidad, nepotismo, indiferencia, el síndrome de la burocracia parásita y las luchas de poder, etc. Pero esto no determina ni es el verdadero sentido de las instituciones. Se debe salir de la creencia saboteadora que dicta que las cosas seguirán así por siempre. En la triste afirmación de que “las cosas no van a cambiar” se encuentra también una condena automática que hunde a quien la dice. Se asume sin crítica este sometimiento porque facilita la vida para algunos pero no deja de ser indigno y vergonzoso.

EL CECUT HOY

A raíz de lo ocurrido en 2009 y luego de ser testigo de las diferentes acciones que se han llevado a cabo en el CECUT, por un lado veo que se mantiene el énfasis en el espectáculo y el entretenimiento antes que en el carácter formativo para la gente de la ciudad. No hay un interés genuino para formar personas a través de las diferentes manifestaciones artísticas y culturales sino más bien generar la mayor ganancia posible a través de ellas. Aunado a lo anterior, claramente se ve la continuidad de una agenda política antes que un proyecto cultural para el beneficio de la ciudad y sus habitantes: la exposición fotográfica del ejército mexicano que resultó conveniente cuando organismos internacionales condenaban la muerte de civiles en retenes militares a lo largo del país; las actividades de relleno en las programaciones mensuales y las presentaciones vacías; las cenas de gala para políticos y empresarios en El Cubo; la frialdad oficialista de un evento como Tijuana Innovadora que trató de minimizar la violencia con discursos; el hijo de Taurus Do Brasil; la renta de la explanada para el show de Laura Bozo; así como el próximo espectáculo del programa Guerra de Chistes. Todos estos eventos hablan de un espacio que no busca innovar y proponer una trayectoria cultural diferente a la ofrecida en la televisión o los centros comerciales.
Por otro lado acepto que en el CECUT hay un esfuerzo por articular eventos que tengan un impacto mayor hacia la gente, pero esto requiere un trabajo constante y no esporádicas intervenciones para agitar la opinión pública y luego abandonar las iniciativas. El proyecto de Ópera Ambulante es un ejemplo de esto. A su vez, Tijuana Innovadora en cierta medida fue una plataforma favorable para difundir las creaciones de artistas emergentes, al margen de la frivolidad proyectada en el evento y los intereses de por medio. La exposición de “Obra Negra” es el nuevo intento por articular una propuesta sobre las manifestaciones artísticas en Tijuana, pero los criterios arbitrarios para incluir obras de creadores que no quisieron participar habla de la falta de profesionalismo para organizar una exposición y el poco respeto que se tiene a las decisiones éticas de los creadores. Cabe mencionar que los esfuerzos para sacar adelante estos proyectos obedecen más a la iniciativa de personas que quieren seguir trabajando y proponiendo al margen de los antecedentes del director, aún cuando esta postura sea riesgosa y difícil. Desligar la figura del director de las propuestas que aparecen en el CECUT considero que es sustancial ya que de otro modo se le otorga una importancia que en realidad no tiene él frente a las propuestas. A pesar de que se haga el intento de adjudicar como logro propio los frutos de un trabajo conjunto, no es posible y hay un alto grado de falsedad en esto, ya que no se puede ocultar lo que es visible a primera vista. Las firmas y autorizaciones que alguien pueda hacer es algo mínimo. Todos sabemos que el trabajo propio habla por su cuenta.

INVITACIÓN AL DEBATE

Aún quedan muchas otras cuestiones que discutir sobre las instituciones, los apoyos para creadores, las becas, la función del artista en lo social, la construcción ética tanto individual como grupal, la transformación de las prácticas sociales, entre tantas otras cosas que se me escapan. Al igual que otras opiniones y críticas sobre lo ocurrido en el CECUT en el 2009 y los efectos que generó, sirva este texto para estimular al debate en torno a la renovación ética de la comunidad cultural en Tijuana y en otras ciudades del país.

miércoles, 9 de marzo de 2011

JAM POÉTICO MUSICAL: LA CALLE ES NUESTRA


Flyer Jam poético musical. Diseño: Karen Márquez
MÚSICA Y POESÍA POR LA ZONA CENTRO DE TIJUANA

La idea de realizar un jam poético musical surgió a partir de una plática que tuvimos la kinky Karen Márquez, Eric Curiel, mi primo adoptivo, y yo. Hablamos sobre crear un número artístico que involucrará la conjugación del lenguaje musical con el lenguaje poético, pero esta vez llevarlo a cabo en la calle, lejos de los escenarios y los micrófonos, con la intención de intervenir la realidad cotidiana de las calles de la zona centro, y por un momento, ser capaces de subvertir su dinámica. La idea se concretó y extendimos la invitación para todos, al pie de invitación redacté unas cuantas líneas que aterrizaran la idea que se pretendía con la acción, el objetivo de esa intervención era reclamar los lugares como nuestros a partir de la fiesta, esto es, lograr apropiarnos del espacio a través de una celebración efímera que no tenía más origen que el arrebato y la espontaneidad de expresar nuestra voluntad creativa. Luego de dos semanas de postergar el evento debido al clima lluvioso, finalmente el sábado 5 de Marzo pudimos realizar el primer jam poético musical por las calles de la Zona Centro de Tijuana, en el que participaron miembros del Colectivo Intransigente, Colectivo Trenzología Fronteriza, Eric Curiel, guitarrista de la banda tijuanense Shantelle y Diego Córdoba, guitarrista de la banda San Pedro El Cortez. El registro de la acción lo realizó Checo Brown, quien es el primer creador en video que se ha dado a la tarea de articular en discurso audio visual (videos-poemas) sobre las acciones que realizamos de manera colectiva.
El día del evento, Karen y yo llegamos alrededor de la 1:30PM a la calle Constitución de la zona centro, la cita era a las 2:00PM en El Grafógrafo del Pasaje Rodríguez, y de ahí partiríamos a la recién inaugurada Plaza Bicentenario, la cual se encuentra justo al frente de la Catedral de Tijuana. Como era temprano, en el camino aprovechamos para comprar material para el evento, compramos tarugos para hacer antifaces con unas máscaras de medusa que me había encontrado hace tiempo en una farmacia, también compramos confeti y serpentinas para ir arrojando a nuestro paso. Llegamos al punto de reunión y todavía no llegaba nadie por lo que aprovechamos para ir preparando el material que llevaríamos, primero fue pegar los antifaces, luego poner pilas nuevas al megáfono, todo iba sobre la marcha y poco a poco fueron arribando los demás. Primero llegó Yarelly con sus dos hijos, luego llegó Checo e Hilda.
Mientras todos se preparaban para partir, Karen me ayudó a pintarme la cara, desde hacia meses era algo que sentía deseo de hacer pero no lo concretaba, así que el jam poético era la causa perfecta. Karen me tapo la boca y la frente con tape, luego me pintó con sus manos. La idea era pintarme la cara de Tezcatlipoca y al parecer surtió efecto porque “el señor de las trampas”, diría Checo Brown, me estuvo aventando dardos que hicieron que me equivocara en varias lecturas de los poemas y de plano se me fuera el rollo al hablar por el megáfono. Irónicamente, a veces a uno se le cumple lo que evoca.
Mientras Karen me pintaba llegó Eric con su novia, bien listo con su guitarra y la buena vibra. Era la primera vez que nos acompañaría a una acción intransigente. Unos pocos minutos después llegaron Angélica y Alberto Paz del Colectivo Trenzología Fronteriza, estábamos listos. Así que tomamos nuestras cosas y emprendimos camino.

LA PARTIDA Y EL CAMINO DE LAS PALABRAS CONFETI

Salimos del Pasaje Rodríguez en caravana, Karen llevaba un antifaz de colores, otras personas llevaban percusiones de ritmo, afortunadamente una noche antes había encontrado en el tianguis nocturno de la zona norte un pandero que me vendieron a 10 pesos y era perfecto para la ocasión, lo escuchaba sonar mientras caminábamos. A contra esquina de la Dax de la calle tercera nos detuvimos y encendí el megáfono, dije que íbamos a hacer nuestro propio carnaval esa tarde sin otra motivación alguna más que celebrar el hecho de nuestra existencia. Cuando los carros se detuvieron para dejar pasar a los peatones, comencé a caminar mientras leía un poema, así comenzaba la intervención. Sentía las miradas de la gente y el ruido tan bello de la calle. Terminé mi poema y pasé el megáfono a Alberto Paz, quien leyó uno de sus magníficos poemas. Avanzábamos al ritmo de guitarra, pandero, una percusión hecha de nueces y el ruido interminable de la ciudad. Karen gritaba ¡Vivas! con el antifaz lleno de plumas de colores. Saqué el confeti de la bolsa y lo pasaba para que cada quien arrojara un puño. Me puse hasta enfrente de la caravana y echaba puñados de confeti a la gente a propósito, la pintura fresca de mi cara ya tenía varios trozos de papel pegados, seguí arrojando hasta que las ropas de la caravana poética musical mostraron puntos de colores. A la altura del mercado El Popo seguí arrojando confeti que le caía a las canastas de dulces macizos y frutas con miel. Los colores de las piñatas y el confeti eran el mismo. Escuchaba el ritmo de una percusión más fuerte que las demás, algo así como las que utilizan los danzantes concheros, al voltear para ver quien traía ese instrumento me di cuenta que era Mavi, afortunadamente nos había alcanzado. La abracé y continuamos el camino, nuestro ánimo apenas iba en ascenso.

JAM FRENTE A LA CATEDRAL

Cruzamos la calle segunda y llegamos al frente de Catedral, en cuanto llegamos dimos una breve introducción y sin más preámbulos comenzamos la lectura. Leyó Hilda, Yarelly, Mavi, Alberto, Karen y Angélica. Un poco después llegó Daniel Sepúlveda del Trenzología Fronteriza y Crystal Pérez y también se unieron a la lectura. Luego llegó Lucressia, con un ojo pintado en el centro de la frente, se sentó a la mitad de la plaza a pintarse las pantorillas de diferentes colores. Le pasamos el megáfono e improvisó sólo como ella lo sabe hacer, capturando sensaciones de la atmósfera. Hicimos varias rondas de lectura frente a la gente que pasaba por la plaza o salía de catedral, nos escuchaban atentos y nos miraban, afortunadamente no hubo ningún problema de ningún tipo, al contrario, las personas fueron tolerantes y se acercaron a preguntar quiénes éramos y porqué lo hacíamos. Incluso escuché que alguien decía que éramos parte de un grupo religioso como el único referente de gozo que tenían para denominar lo que hacíamos, tratando de apaciguar la incertidumbre del por qué estábamos y qué hacíamos allí.
Luego de varias rondas de lectura en las que vi a Crystal leer algunos de sus poemas con el cuerpo y a Alberto correr sonriente con las manos extendidas como ave que rondaba por la plaza, propuse hacer círculo con el fin de unirnos a un solo ritmo. Eric llevaba la batuta con la guitarra mientras nosotros lo seguíamos con las percusiones o aplaudiendo. Recuerdo ver las caras de todos con expresión de alegría. Improvisábamos y cantábamos para mantener un solo eje de sonido, decíamos lo que se nos venía a la mente y con frecuencia nos equivocábamos y reíamos. Se sentía una fuerte energía en ese círculo, Checo estaba al centro grabándonos y lo miraba particularizar momentos con su cámara. Miraba los aplausos asincrónicos de Mavi pero acompañados de su melodiosa sonrisa, miraba a Alberto, Daniel, Hilda, Crystal, Karen, Yarelly, Angélica, Eric, todos unidos al son de la voluntad poética musical. A un costado de nosotros Lucressia platicaba con unos señores y tomaba fotos de manera contemplativa. A mis espaldas brillaba el sol y en ocasiones volteaba para sentir su calor en mi rostro, cerraba los ojos y me sentía feliz, sin necesidad de sonreír, solo respiraba y sentía como mis pulmones se extendían. Experimenté un momento de efímera plenitud, no necesitaba más. La dicha de estar ahí, en ese lugar, en este momento de la historia, acompañado de seres que comparten la misma voluntad que la mía, de que las cosas cambien, se transformen, destrabar nociones y enfrentar miedos, todo el arrojo que implicaba llevarlo a cabo en la práctica, atrevernos a sentirnos libres y no solo pensarnos libres. Me daba cuenta que esa era la verdadera finalidad de la intervención, al menos para mí lo fue. Ser capaces de experimentar un arrobo de plenitud creado por nosotros mismos, en el cual se derrumben nociones establecidas porque no hay momento para pensarlas, no hay tiempo para tejer las ideas porque la existencia en ese instante nos traspasa como un soplo que nos satisface. Durante esa media hora que estuvimos en círculo frente a la catedral cantando, tocando instrumentos e improvisando poesía, creamos y al mismo llevamos a su silenciosa destrucción una experiencia divina. Nuestra acción más allá de lo físico fue también espiritual y la compartimos con la demás gente, en los ojos y en la memoria de quienes nos escucharon se quedará el recuerdo no únicamente de nosotros sino del ambiente y la vibra que generamos ese día. Finalizamos la intervención frente a la catedral y todavía con ánimos, decidir ir a otra parte.

EL CAMINO DE SERPENTINAS HACIA LA CALLE TERCERA

Justo en el momento que concluimos en la plaza bicentenario llegó mi amigo de la secundaria Diego Córdoba, quien ahora es guitarrista de la banda San Pedro El Cortez. Traía una guitarra que hacía apenas unos minutos le habían prestado y se unió a nosotros mientras caminábamos. Karen iba muy contenta arrojando serpentinas a nuestro paso que horas después las vimos como un trofeo sobre la negrura de la banqueta.
De nuevo leíamos mientras avanzábamos hasta que llegamos al frente de la Dax en la calle tercera, ahí hicimos un círculo y comenzamos una nueva ronda de lecturas. Las guitarras se unían en melódicas variaciones al sonido de nuestra voz poética, tocábamos las percusiones para seguir el ritmo de las guitarras y las personas que pasaban se detenían un poco para ver y escuchar lo que leíamos, había mucho flujo de gente, los vendedores nos miraban silenciosos lanzando gritos para promocionar sus productos, había gente que se integraba al círculo donde tocábamos y leíamos. Recuerdo a una chica de alrededor de unos 14 años a quien Mavi la integró y le dedicó un poema; también recuerdo a un muchacho de unos 25 años que estuvo un rato parado junto a nosotros; una señora con sus hijas; un señor como de cuarenta años que estaba parado tras de mí; dos chicos que esperaban a sus novias, en fin. Tantas caras fugaces pero que con esperanza se llevaron un recuerdo de vida al igual que nosotros. Todos por un momento unidos a un solo ritmo y una sola voz. Para mi sorpresa vi en el círculo a Tania García quien había pasado a acompañarnos en el jam aunque fuera unos minutos. Luego de estar un rato más leyendo y tocando frente a la Dax hubo quienes necesitaban retirarse. Las señales indicaban que el evento estaba llegando a su fin y así fue. Poco a poco fuimos despidiéndonos. Nos abrazamos y felicitamos mutuamente. Habíamos concluido otra acción que era el fruto materializado por una voluntad poética colectiva. Durante las casi tres horas que anduvimos por esas calles de la zona centro de Tijuana logramos hacerlas nuestras no en el sentido común de apropiación de algo, sino más bien en el sentido de lograr alterar su ambiente y mostrar por unos instantes un relámpago de vida posible. Sembramos unos minutos de fiesta y regocijo en donde habitualmente hay indiferencia y desencanto. El jam poético musical había cumplido su cometido pero al mismo tiempo había abierto nuevos horizontes de reflexión y experiencia que algunos de nosotros percibimos. Al igual que en otras ocasiones, ese sábado 5 de Marzo de 2011 nos tatuamos a la memoria otro recuerdo de vida, el cual compartiré por siempre con todas y todos los que estuvieron ese día.

Jhonnatan Curiel
7 de Marzo de 2011

viernes, 25 de febrero de 2011

MI PRIMERA ÓRBITA


Recuerdo cuando nací, era miércoles en algún otro planeta, aquí el calor ardía en los hospitales, con los enfermos al borde de la muerte y las madres abriéndose a la divinidad de la vida. Recuerdo un círculo blanco, trazado sobre un blanco más luminoso. Corrió la sangre por las manos del doctor y después se deslizó mi cuerpo. El nacimiento fue mi primera cicatriz.
Recuerdo que el círculo blanco se iba ampliando, tan parecido a las ondas de radiación en el espacio. Mi madre lloraba porque le punzaba la carne como una flor. Por mi llanto se filtraban las primeras palabras. El llanto fue el único lenguaje que poseía en ese momento, y hablé. Recuerdo que el círculo se fusionaba con el fondo blanco y la luz se filtraba en mis entrecerrados ojos. La luz que es el agua donde nadan el tiempo y el espacio, la luz primigenia que me dio de beber.
Los años eran fantasmas que lentamente me fueron habitando, y un primer recuerdo de mi infancia es una casa de dos pisos en otoño, con calles llenas de árboles y cielo gris. La casa era blanca como las estrellas al juntarse, yo jugaba en el patio con otros niños. Jugábamos a dar vueltas mientras corríamos y levantábamos la cara hacia las nubes. Corríamos en círculos alrededor de los árboles y nos tirábamos al pasto para dar más vueltas.
Tiempo después me di cuenta que pequeños círculos me habían acompañado a cada momento de mi infancia y que mis recuerdos más bien eran partículas que rodeaban un núcleo en mi memoria. Mi primera órbita había iniciado con la luz del nacimiento y entregado al movimiento de los relojes infinitos, en su elipsis me dejé llevar.

JC

INTRANSIGENCIAS EN LA PREPARATORIA LAZARO CÁRDENAS

INTRANSIGENCIAS EN LA PREPARATORIA LAZARO CÁRDENAS (CRÓNICA)

El pasado viernes 18 de Febrero el Colectivo Intransigente fue invitado a la Preparatoria Federal Lázaro Cárdenas en Tijuana por parte de Hamlet Ayala, joven miembro de la sociedad de alumnos de la escuela, quien ya había escuchado de nosotros y nos había visto en acción en el Taller de Poesía en Voz Alta que realizamos de manera semanal en diferentes espacios de la zona centro de la ciudad. Él y yo, comenzamos las gestiones unas dos semanas antes hasta que por fin llegó la fecha de la presentación. Esta es una crónica de esa experiencia.
Arribé a La Lázaro un poco tarde por el tráfico, habíamos quedado de vernos a las doce de la tarde en la entrada de la escuela y cuando llegué ya estaban ahí Yarelly Cristerna y su hija. Pasaba el tiempo y nadie más hacía acto de presencia, mandaba mensajes para ver quién más iba a estar en la lectura pero nadie contestaba, quizá era por lo temprano del horario o la falta de voluntad en asistir, quién sabe. Finalmente me llegó un mensaje de la Kinky Karen Márquez avisando que ya estaba en camino. Con tres lectores para la presentación era más que suficiente para dar una muestra de la intransigencia colectiva.
Envíe un mensaje a Hamlet para avisarle que ya habíamos llegado, él fue por nosotros a la entrada y luego de pasar por los filtros de guardias llegamos a la explanada central de la escuela. Me asombró ver lo amplio de las instalaciones con tantos edificios y áreas recreativas para los estudiantes. Había mucho movimiento, nuestra presentación coincidía con el cambio de turno matutino a vespertino, alumnos iban y venían por doquier. Desde que había llegado miraba sus caras y notaba una extrañeza en ellas, como si estuvieran pasando por momentos confusos o emocionalmente ondulantes de su existencia, chicas maquillándose o platicando en grupo, chicos con sus respectivas chamarras de la escuela y excéntricos peinados, en fin. Recordé mis días de preparatoria en el CETIS 58 cuando andaba de punk, cómo me sentía en ese entonces y tantas experiencias y momentos que me hicieron aprender. Caminé de nuevo hacia la entrada para recibir a Karen y aprovechaba para fijarme al interior de los salones. Caras jóvenes que reflejaban mi propio desconcierto, pensé. Por fin llegó Karen por un lugar diferente, caminamos a la cafetería para comprar agua y nos encontramos a Hamlet, quien nos avisó que nuestra presentación sería en el audiovisual al fondo de la escuela. Afuera de la cafetería había un tremendo alboroto, alrededor de 150 estudiantes entre hombres y mujeres se amontonaban a la entrada del teatro y se apretujaban unos a otros en oleadas que iniciaban desde la parte de atrás de la fila y aplastaban a los de enfrente. Luego nos enteraríamos de que tal alboroto era porque se iba a presentar John Milton, personaje que hace hipnosis o algo parecido. Ahora que lo pienso me imagino a un zombie hipnotizando a otros zombies, a veces está bien aceptar lo zombie que hay nosotros, no cabe duda que en gustos se rompen géneros. Nos alejamos de ahí.
Atravesamos la explanada de la escuela y llegamos al audiovisual, a nuestro arribo un profesor de unos 50 años de mediana estatura y con su barba canosa de marinero nos recibió, fue muy amable con nosotros, luego nos enteramos que se llamaba Enrique Briseño López y era coordinador del área de bienestar estudiantil. El audiovisual poco a poco se fue llenando de estudiantes perfilados en literatura. Hamlet se encargó de llevar a dos grupos de cuarto semestre. Karen, Yarelly y yo nos subimos a la mesa para instalarnos. Acomodamos algunos números de la revista intransigente y ejemplares de Kodama Cartonera utilizando las bolsas de mano de ellas como stands. Hubo dificultades con el micrófono pero no importaba, dimos inicio a la presentación.
Luego de agradecer la invitación, me puse la capucha de sicario poético y caminé frente a la mesa, ahí levantando las manos hacia el techo recité un poema destructivo. Me sentía lleno de emoción, era la primera vez que nos invitaban a una prepa y había que aprovechar el espacio, no había tiempo para formalidades. Cuando terminé di una brevísima explicación de quienes éramos y por qué estábamos ahí. Les platiqué sobre los orígenes del colectivo y las diferentes actividades que habíamos realizado hasta la fecha. La mayoría estaban muy atentos escuchando hablar de poesía a un encapuchado, tanto estudiantes como profesores tenían los ojos fijos en la mesa y fui detallando algunas actividades como la lectura nudista, poesía desde la azotea para desorientar a los carros, erecciones políticas, entre otras. Se escuchaban risas y comentarios entre ellos, al parecer era una charla agradable. Luego de este rápido resumen de eventos y proyectos, dimos inicio a las rondas de lectura. Leeríamos uno y uno cada quien, pasó Karen, después Yarelly, luego yo otra vez. Hicimos alrededor de tres rondas de lectura, cada poema dejaba una resonancia en el espacio y los asistentes aplaudían en respuesta a la intensidad. Karen y Yarelly se desenvolvieron de manera espléndida en sus lecturas, hacían comentarios y daban consejos a las personas que estaban interesados en escribir, los animaban y mostraban su sinceridad y convicción con el ejemplo de su voluntad activa.
Luego de nuestra tercera ronda de lectura, invitamos a los asistentes para que leyeran frente a sus compañeros, fue ahí donde comenzaron a manifestarse los poetas misterio. Primero habló un chico de unos 17 años desde su asiento, había hecho un poema corto de ese instante en el audiovisual y cómo se sentía. Me dio un gusto tremendo que se atreviera a hablar, luego de su participación les comenté sobre cómo a través del ejercicio poético uno era capaz de capturar ideas o sensaciones que flotaban en el ambiente para materializarlas en palabras. Después de él, le siguió otro chico como de unos 18 años que subió hasta donde estábamos nosotros, leyó un bello poema que imagino era para una chica. El poema lejos de ser cursi era sencillo en su contenido pero evocaba sensaciones profundas y detalladas, además de que su ritmo de lectura era impecable, se notaba que ya había encontrado una voz poética propia y la estaba ejercitando; aplaudimos y lo felicitamos cuando finalizó su lectura. Luego siguió una chica de unos 17 años, llevaba el pelo suelto ondulado y de color café castaño, ella subió al micrófono y leyó sus poemas desde el celular, algo frecuente hoy en día con las innovaciones tecnológicas que traen de todo en el aparato. Su lectura fue entrecortada, quizá por los nervios, pero continuaba leyendo muy segura de sí misma y de su poema. Cuando terminó nos dijo que tenía muchos y quería leer otro, a lo que dijimos adelante. Su segundo poema fue bastante intenso, trataba sobre la creencia en Dios y las implícitas contradicciones que esto conlleva para cualquier individuo. Me gustó mucho su participación y de nuevo todos aplaudimos cuando finalizó. Luego de las lecturas de los y la poeta misterio, iniciamos una última ronda intransigente.
Faltaba poco para que termináramos la presentación y aproveché mi turno para saltar hacia los corredores del audiovisual, caminé alrededor de los asientos de alumnos y profesores gritando el poema. Me puse justo en la parte de atrás de ellos y leía a sus espaldas. Buscaba alterar el espacio, que percibieran al poema no solo al frente sino a los lados, atrás de ellos, siempre cerca, no era una metáfora. Rodeé los asientos y caminé de nuevo hacía la mesa. Fue una manera diferente de finalizar la lectura. Casi al terminar, el profesor Enrique Briseño compartió unas sinceras palabras para todos los alumnos, se notaba su entusiasmo al alentar a los jóvenes para que vieran su propio potencial y se atrevieran a hacer cosas como las que realizamos en el colectivo. Habló sobre el deterioro del sistema social y cómo los jóvenes tenían un papel protagónico para transformar esta situación.
La presentación concluyó con un efusivo aplauso y se miraban algunas caras contentas y otras extrañadas por lo que habían presenciado. Algunos alumnos se quedaron para platicar y felicitarnos. Junto a Hamlet y el profesor Enrique Briseño, prometimos volver pronto para llevar más intransigentes y más intransigencia a su escuela. Nos fuimos contentos por la energía que sentimos durante la lectura al saber que una vez más habíamos cosechado otro momento inolvidable gracias a la poesía.

18 de Febrero de 2011

Jhonnatan Curiel

martes, 8 de febrero de 2011

CRÓNICA DE UN FIN DE SEMANA TELÚRICO


CRÓNICA DE UN FIN DE SEMANA TELÚRICO: LECTURA DE POESÍA EN MERCADOS, RUTA INTRANSIGENTE Y TENDEDERO DE POEMAS EN PUENTE DE LA 5 Y 10.



3 Y 4 DE FEBRERO DE 2011



LECTURA DE POESÍA EN MERCADOS



Fin de semana telúrico. El viernes 3 de Febrero hicimos la primera acción conjunta del proyecto Orquesta Eléctrica, convocado desde el DF por Gerardo Grande y al que se unieron poetas de Cuernavaca, Puebla, Mazatlán, nosotros los intransigentes acá en Tijuana, y por supuesto del poetas del propio DF. La intervención que haríamos: Lectura de poesía en mercados.

Acá en Tijuana nos quedamos de ver a las 5:30 PM afuera de La Catedral en la zona centro, en la recién inaugurada plaza bicentenario, una plaza que da tan sólo una probadita de las obras que se podrían hacer con recursos públicos organizados para el beneficio de la gente. Yo andaba con síntomas de resfrío y pase a la farmacia por medicina. Llegué a la plaza y ahí estaba Pablo bien puntual, con un frío calador y él únicamente en camiseta. Unos minutos después llegó Lucressia, Daril, luego Mavi y Mara. Estábamos listos para emprender el camino. Nos dirigíamos a la lectura y Mavi sugirió antes subir al campanario de La Catedral, no sé cómo descubrió que se podía subir a ese lugar, una vista hermosa de la Tijuana fea. Subimos acompañados de un policía muy amable, se llamaba Miguel (como el arcángel), no nos hizo preguntas, se limitaba a contemplarnos mientras caminábamos por el techo de la catedral y nos tomábamos fotos. Cruzamos por tablas estrechas al campanario, platicamos y reímos sosteniendo las cuerdas que podrían hacer sonar las campanas. Les platiqué de una anécdota que escuche de un amigo que decía que la primera música que hubo sobre la tierra fueron las campanas que tocaban los ángeles. Todos expresamos la emoción que sentíamos de estar ahí, en un lugar tan simbólico para toda la gente. Estar frente a las campanas me hizo pensar en la música, caminamos curioseando un poco más, ya era de noche y en el cielo claro palpitaban las estrellas en un azul congelado, bajamos del campanario y fuimos al mercado para la lectura.

Tomé el megáfono y mientras caminaba al fondo del mercado municipal de Tijuana di una introducción de quienes éramos y lo que haríamos. No había tanta gente ya, quedaban los empleados, meseras jóvenes y señoras, vendedores de flores, niños corriendo y saludándonos curiosos. Iniciamos la lectura con el megáfono intransigente, se notaba una extrañeza en la expresión de la gente. Los niños escucharon toda la lectura y miraba sus brillantes ojos, volteaba y veía a la gente del mercado desde sus puestos escuchando los poemas. Leí un poema sobre los empresarios y un señor me preguntó que para qué leía eso si en ese lugar nadie era empresario, se notaba algo preocupado o contrariado, quizá tenía problemas de dinero. Luego de permanecer parado ahí con nosotros se fue al fondo de su tienda de flores y nos dejó leer. Los niños, una pareja, la gente que pasaba y el espacio completo era nuestro público, también le leíamos a la arquitectura. Poco después llegó Estela, luego Tania, cada quien leyó un poema y dimos por terminada la lectura para alcanzar a ir a otro mercado.
Lucressia. Foto: Tania García
 
Contra esquina de la catedral está el mercado El Popo, uno de los primeros mercados que hubo en la ciudad y donde se encuentra el primer reloj público, hoy en desuso pero que se mantiene como una máquina de nostalgia para agradar la mirada. Este lugar lo recuerdo desde hace años por las dulcerías llenas de abejas y el penetrante olor a queso y especias de diferente tipo. En el tiempo que anduve vagando por la ciudad caminé en este mercado que se encuentra dentro de un pasaje en L que comunica la avenida constitución y calle Segunda. En este mercado también se venden productos naturistas y esotéricos, santos de diferentes tamaños (según la necesidad), hierbas, figuras de la santa muerte, inciensos, granos, veladoras, en fin. Entramos por el lado de la avenida constitución con megáfono en mano, éramos una caravana que irrumpía mientras los empleados limpiaban y la gente que pasaba ahí para hacer sus últimas compras, nos ubicamos a la mitad y comenzamos a leer, dijimos unas cuántas palabras y pensé en l@s poetas giraluna en el centro de la atrofiada república que es México, todos unidos bajo una sola voluntad y llevándolo acabo, “Orquesteros explotando antes de apagarse” a la música que nos aguarda en el “Nuevo Mundo”. Creándolo dentro de nosotros a cada instante al cantarlo y delirarlo con la libertad de nuestra palabra, la libertad de nuestra acción. Comenzamos la lectura y algunos empleados del mercado intentaron censurar la lectura de Tania, decían que leyera otra y se burlaban, ella se había puesto nerviosa y no entendía lo que había escrito en su libreta de los delirios, les reclamo también a ellos, se sentía una vibra tensa y el desgano se hacía presente como una masa invisible. Yo estaba sentado junto a Aurelio y Aimée, veía a nuestro alrededor, una niña como de 7 años le ayudaba a su papá limpiando verduras junto a nosotros, también estaba un señor de mandil blanco, tras unos costales de grano escuchando lo que decíamos bajo las piñatas con listones de colores y los empaques luminosos de los dulces. La gente pasada extrañada, los vendedores de los locales escoba en mano se detenían y nos miraban, la tensión se iba relajando, entre nosotros escuchábamos atentos intercambiando miradas de complicidad, sabíamos la implicación de nuestro acto, estábamos en un mercado declamando poemas, los inciensos y los santos tétricos eran nuestro mejor público, la santa muerte dejaba la guadaña a un lado y se sentaba a escucharnos sin capucha, las gigantes velas de colores incendiaban las piñatas, todo ocurría en algún momento cuántico de este universo, mientras nosotros con la poesía, alterábamos la realidad y las energías de un mercado donde las transacciones mecánicas del sistema económico entretejen la rutina y hacen de las vida una superficie plana donde caminan los años sin variación alguna. Luego de Mavi, fui el último en leer para concluir la lectura, dije el poema de La música es nuestro afrodisiaco, dedicado para mi kinky girl. Nunca había gritado tanto durante una lectura, me puse eufórico y hacía sonidos sexualizados sin parar Ah! Ah! Ah! Ah! Ah! Los empleados que antes censuraron a Tania ahora se unían a la lectura gritando también, gritos orgásmico poéticos mientras se elevaba una intensidad transparente y ese instante se enganchaba a una sensación precisa, de liberación frenética, de éxtasis vivencial.

Cuando terminé la lectura me carcajeé y sentí que me había lastimado la garganta de tanto gritar, lentamente se acentuaban los síntomas del resfrió pero había preferido la poesía medicinal. Finalizó la lectura y nos despedimos contentos. Mientras iba hacia mi taxi a las 7 de la noche, miré al cielo, estaba la luna menguante como una sonrisa celeste. Imaginé que al filo de esos cuernitos celestiales, danzaban los ojos de todos l@s muchach@s giraluna.



RUTA INTRANSIGENTE

Mavi a punto de hacer la manta. Foto: Checo Brown.

4 de Febrero. Nos citamos en El Grafógrafo del Pasaje Rodríguez, una de las bases de operaciones del Colectivo Intransigente donde llevamos a cabo el Taller de Poesía en Voz Alta, organizamos sesiones de los Debates Exotéricos y hacemos presentaciones editoriales. Al llegar me encontré con Checo Brown, quien haría el registro de la acción de ese día. Él se había encargado de tomar fotos y crear el video de nuestra última acción, la cual se tituló Mis Alas Son Poemas y fue una intervención poética con mantas y megáfono en una glorieta de la zona comercial de Tijuana, leímos a los pies de la estatua de Cuauhtémoc. Checo creó un video de la acción que pueden encontrar bajo el mismo título en Youtube.

Fuimos a comer a un lugar para cargar energías antes de salir a la intransigencia. Llegó Daniel de Trenzología Fronteriza, colectivo que también participaría en esta intervención. Un poco después llegó Mara, luego Alberto trenzólogo, pusimos manos a la obra. Nos instalamos frente al Grafógrafo y desplegamos una manta en blanco, teníamos qué decidir la frase para pintar. La lectura de ese día la dedicaríamos a Yaxkin Melchy por su cumpleaños. Alberto propuso que dijera “POESÍA EN MOVIMIENTO”; me pareció bien pero sentía que algo faltaba. Propuse que dijera “POESÍA EN MOVIMIENTO AL NUEVO MUNDO” en alusión a la obra poética del “sol verde” Yax, todos coincidimos. Luego de titubear haber quién hacía la manta hizo su entrada triunfal por el pasaje Mavi, venía vestida con falda y botas vaqueras, hermosa como siempre. Y ella, en plena evocación de su experimentado pretérito con las latas de spray, se aventó la manta en menos de 5 minutos y le quedó clara y hermosa, ahí estábamos ya, listos para partir, cuando nos dirigíamos a la salida del Pasaje nos alcanzó corriendo Andrea Carrillo, poeta filósofa de once años quien asiste al taller de poesía y participa en nuestras acciones. Estábamos todos, partimos.
Andrea Carrillo. Lagartija poeta. Foto: Checo Brown
 
Caminábamos por la avenida Constitución hacia la calle segunda de la zona centro de Tijuana. Iba Mavi, Daniel, Alberto, Mara, Andrea acompañada de su mamá, Checo documentaba mientras yo buscaba el camión para subirnos. Tomaríamos el de la ruta 20 de Noviembre para bajarnos casi al finalizar la avenida Paseo de los Héroes y caminar dos cuadras arriba al bulevar Díaz Ordaz (feo nombre para un bulevar, quedaría mejor como funeraria). Llegó nuestro camión y subimos todos presurosos, pedí permiso al chofer para leer y accedió, nos instalamos hasta la parte de atrás. Inicié con una breve presentación megáfono en mano en la que decía que éramos del colectivo intrasigente y colectivo trenzología fronteriza; que nos sentíamos con el impulso de compartirles poemas y esa era la razón por la que estábamos ahí; que no buscábamos su dinero sino crearles nuevas sensaciones. La gente nos miraba de reojo hasta que comenzamos a leer y hubo personas que se acomodaron en sus asientos para escucharnos a todos, leyó Mavi, Andrea, Alberto, Daniel, luego yo. Cada uno dotado con la particularidad de su universo poético. Andrea leyó un bello poema sobre quebrar las reglas, todas las lecturas fueron cálidas y al mismo tiempo fuertes, algunas personas en el camión se animaron a aplaudir. Un señor mayor se sentó junto a nosotros y nos miraba con una expresión entre curiosa y contenta. Una muchacha de unos 25 años que parecía oficinista estaba también junto a nosotros y quería sonreír ante lo que escuchaba pero le ganaba la pena. Hicimos dos rondas y cuando iniciamos la tercera llegamos a nuestro destino. Antes de bajarnos Mavi tomó el megáfono y les recordó el nombre del colectivo además de invitarlos al Taller de Poesía en Voz Alta. Dimos un aplauso final y descendimos a la acera, tomamos camino hacia el bulevar. Una cuadra más adelante se nos unió Karen (kinky girl). La recibimos todos contentos. Nos detuvimos para comprar una nieve y Alberto de trenzología fronteriza nos avisó que se tenía que retirar para ir a su trabajo, aprovechó su hora de comida para alimentarse de poesía, dieta divina, nos dejó sus poemas para recitarlos a los pasajeros en el camino que nos restaba.

Luego de nuestra parada infructuosa en la nevería continuamos, Mavi sentía mucha hambre y no logró pedir nada por la cantidad de la gente en el local. Seguimos nuestro camino platicando y riendo, disfrutando ese momento único, alimentando nuestra vida de recuerdos como ese, estar ahí, rodeado de creadores pasionales que aman lo que hacen y con la voluntad y el arrojo de generar movimiento de partículas en esta realidad llena de espesuras e inercias. Aguardamos el camión a las afueras de Hellvista Telvista y luego de reincorporarnos nos subimos al primero que pasó. Nuestro destino eran los puentes peatonales de la 5 y 10 que están al lado de la clínica del IMSS. Nos instalamos en la parte de atrás y comenzamos de nuevo, cada quien con diferentes poemas. Unas cuadras más adelante se subió un señor de unos 50 años, se notaba que venía del sur por sus rasgos. Atento escuchaba cada uno de los poemas, aplaudía junto a nosotros y animado platicaba con la mamá de Andrea. Por su parte Andrea nos dedicó un poema sobre una sirena a mí y a Karen, también leyó textos del poemario Sakura de Aurelio Meza. Mavi y Daniel leyeron textos propios y de Alberto Paz, Karen leyó un poema de éxtasis kinkylicious, Checo registraba con su cámara de video nuestra lectura y Mara tomaba fotografías. Los pasajeros volteaban extrañados, el señor de 50 años continuaba interesado. Casi al llegar Mavi encontró un poema colectivo en su libreta, dijo que no sabía de quién era, en eso el señor que nos miraba alzó la voz y dijo que ese poema era de él. Mavi lo leyó y aplaudimos. A una cuadra de nuestro destino nos despedimos de los pasajeros y el señor que nos había escuchado durante la lectura nos agradeció por nuestras palabras y nos invitó a continuar haciéndolo. Fue emotivo y sincero en lo que dijo. Me tendió la mano y la apreté, le pregunté que cómo se llamaba y me dijo que Cuauhtémoc. Todos quedamos asombrados, rápidamente le platicamos que hacía dos semanas habíamos hecho una intervención en la estatua a Cuauhtémoc en la zona río. El se limitó a reír. Bajamos contentos y llenos de energía por la gran señal había llegado a nosotros. Imaginé que ese señor en verdad era el espíritu de Cuauhtémoc que se nos presentaba a manera de agradecimiento y dándonos ánimo para seguir adelante. Reímos y cada uno en su pensamiento reafirmaba la no casualidad.

Al entrar en el túnel peatonal de la 5 y 10 decidimos hacer una lectura ahí. Mavi recordó cómo esos locales le pertenecen al Instituto de Cultura de Baja California (ICBC) pero están ventajosamente arrendados a José Galicot, un empresario de esos que están incrustados como garrapatas a la bestia política mexicana y aprovechan cualquier oportunidad en los maliciosos despistes de la bestia para engordar sus bolsillos, mochada corrupta a terceros beneficiarios claro está. El punto es que decidimos hacer una lectura en ese lugar lleno de zapaterías, farmacias, tiendas de dulces y puestos de venta de teléfonos celulares. Extendimos nuestra manta bajo la mirada de los transeúntes y la gente de los locales, “POESÍA EN MOVIMIENTO AL NUEVO MUNDO” al menos eso daba una pista de nuestra presencia ahí. Cada quien leyó un poema, registramos en foto y video, plantamos nuestra semilla presencial y dejamos un tatuaje de poesía transparente en el espacio. Salimos de ahí en dirección al puente peatonal.

Subimos esquivando vendedores y repartidores de flyers, gente apurada, con uniforme o sin él, cargando bolsas del mercado, chicas en grupo, jóvenes parejas, familias que transitaban ese día por ahí. En la parte de arriba del puente había vendedores ambulantes. Nosotros nos acomodamos a la mitad y extendimos nuestra manta. Saqué hilo verde y Daniel me ayudó a amarrarlo de lado a lado para colgar los poemas, las personas esquivaban con la cabeza nuestra pequeña telaraña de hilos, todos juntos comenzamos a colgar los poemas e invitábamos a los peatones para que se llevaran el suyo. Cuando terminamos de acomodarlos era una imagen hermosa ver a los poemas colgando y meciéndose en el viento, poemas en vaivén y luego tomados por extrañas manos que lo experimentarían. Nosotros leíamos de nuevo con nuestro megáfono, textos propios, de amigos, todo contaba. No nos cansábamos de invitar a la gente para que se llevara su poema. Mara hasta desarrolló un tono cantadito de anunciante, bella merolica de la poesía haciendo promoción en ese acontecer universal. En algunas ocasiones les ayudamos a las personas a removerlos porque se quedaban atorados entre el clip y el trozo de hilo. De nuevo esa miraba de extrañeza en los ojos de la gente, algunas personas pasaban indiferentes, otras se detenían un poco a escuchar, algunas desde la entrada al puente nos contemplaban para luego continuar su camino, nosotros leíamos llenos de euforia. Hubo un momento en la participación de Karen que pasó una señora mayor de pelo blanco, baja estatura, empequeñecida por la edad tal vez, al parecer sufría de alguna enfermedad en la piel porque en su cara parecía tener una gran quemadura. Se acercó de manera repentina y decía algo, su actitud parecía denotar que no le gustaba lo que veía. Apuntó a la cara de Karen y parecía que iba a empujarla, yo me acerqué a ella y me interpuse entre las dos, algo balbuceo. Nadie de nosotros entendió nada y seguimos con la lectura. Asumimos la lección. No cabe duda que si intervenimos la realidad, ella también tiene sus maneras azarosas de intervenirnos a nosotros.
Preparando el tendedero de poemas. Foto: Checo Brown
 
Estuvimos alrededor de una hora en el puente con nuestro tendedero de poemas, ahora la gente se iba animando a tomarlos por su cuenta. Parejas de novios se detenían para llevarse uno, grupos de niñas, adolescentes, señores bigotones y madres de la mano de sus hijos. La gente más alta invariablemente tenía que agacharse para no quedar atrapada en el hilo verde. Los poemas aleteaban con las ráfagas de aire invitando a que manos extrañas los tomasen. Era momento de dar por concluida la lectura y partir. Dejamos el tendedero con los poemas al aire. Recogimos la manta, tomamos nuestras cosas y bajamos.

A nuestro regreso la mamá de Andrea nos compró pan para todos. Era como el pan de las ofrendas, suave y dulce para nuestros cuerpos cansados, digno alimento después de ese ritual urbano poético. Caminamos hasta la parada del camión que nos llevara al centro. Ahora la fatiga comenzaba a manifestarse en nuestro andar luego de tanta liberación de energía. Mientras íbamos de regreso me hundí en el asiento del camión junto a Karen y tan solo me dejaba llevar. Los síntomas de resfrío se manifestaban de nuevo en mi cuerpo pero no eran ningún impedimento para seguir platicando. A momentos sonreíamos y luego nos quedábamos pensativos. Mavi tomaba fotos adentro del camión. Checo nos compartió cómo su cámara falló varias veces al momento de grabar a la Lagartija Poeta (Andrea), quizá tanta electricidad humana no la soportaba mucho tiempo una máquina. Daniel platicaba con Checo. Mara iba en el camión con un amigo que se había encontrado. Karen descansaba al lado mío. Pensaba en cuántos recuerdos dichosos junto a ellos y tantos otros más, cercanos o lejanos pero viviendo y experimentando con todos los poros esta época. Les agradecía con la mirada y el pensamiento por compartir su voluntad creativa conmigo. Afuera atardecía, los colores en el cielo eran el mejor regalo a nuestra acción. Un agradecimiento natural del cielo a nuestros ojos, nuestras vidas. Así concluyó la primer ruta intransigente de este año que se siente como la cresta de una ola a punto de caer.


Tijuana. 5 de Febrero de 2011.

Jhonnatan Curiel

miércoles, 5 de enero de 2011

Propuestas Intransigentes 2011: Poesía, Crítica, Delirio, Acción y Movimiento



Este 2011 provocaremos un temblor. La poesía será la maquinaria divina con la que nos abriremos camino por las placas tectónicas de la psique. Las continuas sensaciones de huecos y ojos errabundos se nos presentan ahora como manifestaciones explícitas de un cansancio más allá de lo físico. Un ahogo espiritual donde se va apagando la certeza de que la Fe más fuerte y verdadera sencillamente reside en el impulso eléctrico de nuestra propia Voluntad.

Como testigos de las atrocidades que cometen nuestros semejantes, no tenemos otra labor más que representar la necesaria negatividad que subvierta lo terrible. Establecer una autodiferencia radical que nos permita mostrar a todas y todos que para llegar a la evolución sensorial no únicamente existe el camino del horror, sino que también existe el camino de los movimientos interiores; la práctica de la creación reactiva; el descubrimiento, cuestionamiento y autocrítica de lo que asimilan nuestros sentidos sin saber distinguir la imparmenencia e ilusoriedad de las circunstancias que nos agobian.

Cada problemática social es una proyección simbólica de nuestra violencia cerebral, por eso creo que nuestra misión es mostrar la vía de las revelaciones individuales, el claro juicio en el discernimiento y también en el enfrentamiento, cuando nuestras decisiones y posturas requieran ser sustentadas, porque no se trata de tomar esta responsabilidad a la ligera como un hobby más para los ratos ociosos, ya que través de la práctica hemos visto que los frutos más hermosos no sólo crecen del discurso aunque éste también represente una semilla.

Propongo que la aprehensión de conocimiento sea una oportunidad para extendernos no por medio de las reiteraciones intelectuales sino por una profunda asimilación corporal. Que el aprendizaje llegue a través del cuerpo y sus percepciones, y no se quede flotando en el estanque de recuerdos que llega a ser la cabeza. Busquemos experiencias que permitan autoconstruirnos y compartir lo que sabemos con aquéllos que se atrevan a reflejarse. No aferrarnos a abrir los ojos de los cadáveres que deciden permanecer tendidos en este suicidio social, también evitemos heredar nuestros fangos ya que existen suficientes pantanos como para atragantarse con las ideologías y los vicios.

Propongo que cada uno de nosotros sea el vivo ejemplo de las diferentes maneras que existen para llegar a percibir nuestra totalidad y luego vaciarnos de ella. Que nuestros actos sean una continua sucesión de creaciones poéticas donde la intensidad cabalgue por siempre; y que la poesía que se filtra a través de nosotros, en esta osmosis de lenguaje, deje de ser un género literario para reconciliarse con su origen: la más sencilla forma de vida.

Pasión Poética es lo que finalmente propongo, para irradiar bajo la oscuridad espectral en esta violenta metamorfosis, y así cantar y danzar en las iluminaciones de este nuevo amanecer que vendrá. Ya están aquí sus primeras manifestaciones, y las que faltan se irán revelando ante nosotros, todos, cada uno, Tú.

JC

Inmovilidad, Hasta las moscas saben y Muertómetro

Tres narcopoemas publicados en la antología Tan Lejos de Dios (Baile de sol-UNAM, 2010)


Inmovilidad

Han amanecido
los cuerpos enteipados
tirados en un lote
sin lengua

semidesnudos
lacerados
manos atadas
remarcadas
por verdugones de la tensión
en sus muñecas

las caras inertes
hundidas en la tierra

los ojos vacíos
cercanos a su sangre

han amanecido
cadáveres que yacen
sumidos en la muerte de todos
los que vemos
y ansiosamente sentimos la angustia
de la inmovilidad.


Hasta las moscas saben

Una bolsa de carne con narcomensaje
ha sido arrojada cerca de una escuela
y la miran atónitos profesores y estudiantes
mientras el bulto se mosquea
y los cuerpos policíacos apenas
acaban de llegar al lugar

se aproxima un policía
para asquerosamente descartar
que se trate de una cabeza humana

al acercarse
ahora las moscas lo rodean a él
y se le paran en el uniforme
en la pistola
en la placa

hasta las moscas saben
lo que desde hace mucho tiempo
está podrido.


Muertómetro

Hoy
al abrir el periódico
al mirar la televisión
en cualquier medio

las noticias locales
son las mismas de ayer
de mañana
de hace un mes
dentro de un año

tantas muertes violentas
han caído en el anacronismo
de no saber distinguir a una
de la otra
la otra
la otra
la otra…

tal pareciera
que lo único cambiante
con vida en ascenso
siempre en ascenso
son las cifras constantes
el número.



Curiel, Jhonnatan (2010) “Inmovilidad”, “Hasta las moscas saben” y “Muertómetro” (poemas) en Uberto Stabile (ed.) Tan Lejos de Dios. Poesía en la frontera norte de México, Ediciones Baile de Sol-UNAM, España-México, pp. 205-208.

jueves, 25 de noviembre de 2010

El levantón

Fotografía: Karla Isela Flores

El día que suceda el levantón
Voy a estar arriba de mi hamaca emocional
estaré tranquilo con todos y con todo
no voy a resistirme a sus armas
no voy a perturbar a mi conciencia tranquila

El día que suceda el levantón
cuando me violenten les devolveré una sonrisa
y sabré que jamás odié ni me dejé comprar
y por eso
me sentiré dichoso

El día que suceda el levantón
estaré listo pues todo lo que pude hacer lo hice
amé con oleadas pasión
sufrí como las ramas en el árbol seco
aprendí a dar pasos en la sangre

El día que suceda el levantón
tomaré un profundo y blanco respiro
y sabré que me dirijo hacia una muerte segura
yo mismo subiré a la cajuela
yo mismo me pondré la capucha

El día que suceda el levantón
cerraré los ojos como jamás los he cerrado
cerraré todo el cuerpo como un párpado
dejaré que me cubran las sombras
tendré miedo pero hasta el último de mis momentos sabré
que todo lo que tengo es lo que soy
y todo lo que soy me basta
para dejar de existir.


Curiel, Jhonnatan, 2010, “El levantón” (poema), Revista Generación. Tijuana: Violencia y Creación, Año XXI, #82, México.
 
Traducción al inglés del poema “El levantón”:

Gutiérrez, Sonia, 2010, “The Lift”, publicado el 7 de Septiembre de 2010 en el blog Chicana in the mist: http://brujadelanoche.blogspot.com/2010/10/jhonnatan-curiels-poem-el-levantonthe.html


The Lift

The day of the lift
I will be on my emotional hammock
I’ll be gentle with everybody and everything
I will not resist their weapons
I will not trouble my contented conscience

The day of the lift
when violence turns upon me I will return a smile
and will know that I never hated and did not sell myself
and for that
I’ll feel privileged

The day of the lift
I will be ready—for everything I could do—I did
I loved with waves of passion
suffered like branches on a dry tree
learned to take steps on blood

The day of the lift
I will take a deep white breath
and will know a definite death awaits me
I myself will get into the trunk
I myself will put the hood on

The day of the lift
I will close my eyes like I have never done
I will close my body like an eyelid
I will allow shadows to overtake my body
I’ll be afraid but until the last moments will know
that everything I have is what I am
and everything I am will be enough
to cease existing

Stupid son of a bitch

¡Open the puerta jijo de tu mother fucker! Te tenemos surrondeado, come out with your hands en la cabeza- El sargento Turruviates gritaba exasperado mientras reclinaba su tenso cuerpo al lado de la puerta, tenía su escuadra preparada, estaba listo. ¡Sal cabrón! No queremos killearte. El Cabo Williams agachado al otro lado de la puerta se apretaba la escopeta al pecho y sacaba su crucifijo para darle el besito de la buena suerte. Williams, ponte trucha mijo, ese cabrón is not coming out, voy a kickear la puerta, cover me. El Sargento Turruviates se pone frente a la puerta decidido, pesadamente exhala y lanza una patada fuertísima: ¡CRASS! Pero la puerta no se abre: ¡CRASS! ¡CRASS! ¡CRAK! Entra el Sargento Turruviates lanzando gritos de: ¡Get on the piso! ¡Fucking get on the piso. .El Cabo Williams lo sigue temeroso y tropieza al entrar dejando caer la escopeta a la que se le escapa un tiro: ¡POOOM! El estruendo enloquece al Sargento Turruviates que dispara a diestra y siniestra sin apuntarle a nada: ¡TAS TAS TAS TAS TAS! Se tira al piso y rueda, saca el revolver del tobillo y sigue disparando. ¡AAAAAHHH! ¡Sargento, Im hit! El Cabo Williams se aprieta la pierna y no sabe de dónde provino el disparo. No ve al sargento por ninguna parte. Aguántese mijo, calm down and take cover. Herido, El cabo Williams se arrastra de espaldas con la escopeta en el pecho, entra a un cuarto cercano y se recarga en la pared listo para dispararle a cualquier cosa que se mueva. ¡Hang in there mijo, im gonna helpearte! El Sargento avanza pecho tierra, escucha un ruido y se detiene al borde de la entrada a un cuarto, está nervioso y espera. El ruido se repite de nuevo y mete la pistola por la orilla de la puerta, dispara. Del otro lado un horrible grito de dolor se escucha: ¡AARRGGHH! ¡SARGENTOOO! Turruviates palidece y se queda tirado con la mirada fija en el suelo, sabe lo que ha hecho. Atrás de él un hombre con una risita irónica y con un revólver apuntándole le dice: You stupid son of a bitch ¡PUUM!


Curiel, Jhonnatan, 2010, “Stupid son of a bitch” (Minificción), en Karla Villapudua (edit.) Primer Antología de Cuento Espiral/Cartonera, Tijuana, B.C., México.